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“Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen R. Covey

los-7-habitos-de-la-gente-altamente-efectiva_9788449324949Se trata este de un libro con mucha difusión y, a estas alturas, no hago ningún descubrimiento trayéndolo a colación. De hecho, la primera publicación data de 1989 y mi ejemplar es la decimoquinta impresión de una edición de bolsillo. Por tanto, nada nuevo bajo el sol, pero ha sido ahora cuando he abordado esta obra, y quería compartir mis reflexiones.
En primer lugar, he de decir que la redacción me ha resultado un poco densa. Había puntos en los que pareciera que estaba abordando pasajes bíblicos o un ensayo filosófico. Algo que se explica, en parte, por el fervor religioso del autor, sin olvidad, que como profesor también impartió asignaturas relacionadas con la Filosofía. Quizás uno espera una composición más sencilla y directa para un libro en el ámbito del desarrollo personal y organizacional. Pero tampoco diría que cuesta leer.
No voy a enumerar todos los hábitos, pero sí quiero mencionar aquellos que me han parecido más prácticos:

  • Hábito 2: empiece con un fin en mente. Seguramente todos en algún momento nos encontramos un poco perdidos y como si nos arrastrara la inercia de la corriente. Aquí se propone definir una misión personal (que puede concretarse en el ámbito profesional), los principios y valores que nos guíen y, finalmente, los objetivos para cada uno de los ámbitos que definamos. De esta manera caminamos teniendo en la mente una meta. Creo que no es necesario un ejercicio muy sesudo y que requiera mucho tiempo (aunque eso depende de cada uno), pero no está mal aislarse un poco y reflexionar con uno mismo sobre algunos aspectos relevantes en nuestra vida.
  • Hábito 3: primero lo primero. Seguramente el más útil de todos los hábitos y de los que más aplicación tenga en el área profesional. Consiste en definir, jerarquizar y priorizar las tareas (que nos ayuden a conseguir las metas definidas en el hábito 2). Pero no solo eso, también hay que ser consciente de las tareas importantes y no urgentes (cuadrante II) y emprenderlas, porque son las que nos ayudan a incrementar la capacidad productiva, a ser más eficientes. Tener una hoja de trabajo semanal, por lo menos, nos ayuda a fijar los compromisos y orientarnos hacia nuestras mentas.
  • Hábito 4: piense en ganar/ganar. Me ha gustado el concepto de mentalidad de abundancia. El hecho de que hay que buscar en la negociación opciones de victoria para todos. En concreto la propuesta de “ganar/ganar o no hay trato” representa un planteamiento honesto y valiente, aunque pienso que difícil de hacer entender y practicar.

Algunas veces al autor se le va un poco la mano, cuando habla del funcionamiento del cerebro como si fuera un científico; o cuando nos receta un ejercicio físico determinado; o cuando se pone mojigato llamándonos a la rectitud. Creo que si el lector toma un poco de distancia, y se centra en los aspectos más relevantes, puede obtener conclusiones e, incluso, herramientas que le sirvan. Aunque, claro está, para conseguir resultados, como con todo, hay que trabajar y ser constante. Que nadie pretenda leer un libro, y sin mover un dedo, ser tan siquiera un poco más efectivo.

“You already know how to be Great” de Alan Fine

You Already Know How to Be GreatLa primera vez que oí hablar de este libro fue durante un curso de liderazgo al que asistí hace un año. Las principales ideas de este documento se utilizaron para enseñar el coaching como una técnica para la auto-mejora y el desarrollo del rendimiento de los colaboradores. De hecho, yo diría que éste es, además de otras cosas, un libro de coaching.
El autor basa su propuesta en la idea de que todo el mundo tiene el potencial para desarrollar un mejor desempeño. El potencial está bloqueado por la interferencia. Esa interferencia puede venir de la percepción de que necesitamos más conocimiento, pero el autor considera que “el problema no es tanto acerca de la adquisición de conocimientos, sino la ejecución de dicho conocimiento”.
Además del Conocimiento (Knowledge), hay otros tres elementos bloqueados por la interferencia:
Fe (Feith): nuestras creencias sobre nosotros mismos y sobre los demás.
Fuego (Fire): la energía, la pasión, la motivación y el compromiso.
Enfoque (Focus): a lo que prestamos atención y cómo.
Estos tres elementos que están presentes en todo el libro crean con el Conocimiento lo que se denomina el modelo K3F (por sus iniciales en inglés) del rendimiento humano. El autor lanza su modelo y sigue insistiendo en la importancia del desarrollo de cada elemento para un mejor rendimiento, pero son poco los consejos reales para trabajar en dichos elementos.
La parte más interesante del libro, y que creo que podemos aplicar en nosotros mismos, es el modelo GROW para mejorar el rendimiento. Esta es una técnica con cuatro etapas donde por medio de preguntas, generamos las mejores formas de lograr nuestros objetivos. Este es un proceso de dentro a fuera, donde la persona o el equipo tienen la responsabilidad de desarrollar sus soluciones e ideas, y el plan de acción. Los cuatro pasos son:
Objetivo (Goal): ¿cuál es la meta? Asegúrese de que está bien definida.
Realidad (Reality): debe ser exacta.
Opciones (Options): un brainstorming para generar todas las opciones.
El camino a seguir (Way forward): ¿qué va a hacer? Asegúrese de que es factible.
El libro proporciona una lista exhaustiva de preguntas para cada etapa, que podemos utilizar desde el establecimiento de metas a la manera de avanzar.
Dado que el coaching está pensado no sólo para trabajar con nosotros mismos, sino con los demás, el autor propone diferentes maneras de tratar con las personas en función de su disposición a colaborar. Se dan ejemplos de conversaciones de coaching; Sin embargo, alguno de ellos me ellos me resultó un poco de fantasioso (como la conversación de coaching con una niña de dos años).
Por último, yo diría que este es un libro del cual podemos obtener algunas ideas útiles. Probablemente el modelo GROW es la parte más relevante y fiable, siendo una herramienta para trabajar sobre nuestro el rendimiento, y el de los otros.

“Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman

Inteligencia Emocional (Daniel Goleman)

Creo que no es necesario que a estas alturas descubra “Inteligencia Emocional”, ni mucho menos a Daniel Goleman y la labor divulgativa realizada a lo largo de los años desde The New York Times, pero no está mal recordar y poner en valor el contenido de esta obra mayor de la psicología. Además, creo que aborda aspectos muy interesantes para la gestión de la empresa, donde los sentimientos de uno mismo y su interacción con los de los demás son tan importantes y tan vitales. A fin de cuentas, y como se menciona al comienzo, los CEO (y yo añadiría que no solo los CEO) son contratados por su capacidad intelectual y experiencia comercial, pero despedidos por su falta de inteligencia emocional.

En primer lugar, habría que dejar claro que este no es un libro de autoayuda, sino que se trata de una obra científica que desgrana lo que esta técnica ha descubierto con los años, y lo que nos puede aportar.  Según el autor, la inteligencia emocional se compone de cinco competencias personales principales:

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  • El conocimiento de las propias emociones: conocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece.
  • La capacidad de controlar las emociones: poder demorar la gratificación en busca de un objetivo. Reprimir los impulsos al servicio de un objetivo.
  • La capacidad de motivarse uno mismo: ligado a sentimientos como el entusiasmo, la perseverancia y la confianza.
  • El reconocimiento de las emociones ajenas: empatía.
  • El control de las relaciones: habilidades interpersonales.

Desde este marco de referencia el libro va abordando los diversos aspectos que intervienen y afectan al desarrollo y conocimiento de las habilidades emocionales y sociales.

La primera parte del libro tiene un carácter más fisiológico, y repara en el funcionamiento del cerebro y sus componentes: cómo se desata la emoción frente al pensamiento. Seguidamente se tratan con profusión las emociones en sí, analizando el origen y control de las más básicas tales como el enfado, la preocupación o la tristeza. Y esto es muy interesante, porque conociendo los desencadenantes de nuestros sentimientos damos el primer paso para trabajar sobre su modelización.

Más adelante se aborda el optimismo, como fuente de expectativa de que las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y la frustración. No es menor el asunto, porque el optimismo es un elemento tractor de la actitud: la creencia de que uno tiene el control de los acontecimientos de su vida y puede hacer frente a medida que aparecen.

Las relaciones interpersonales es el siguiente aspecto tratado en el libro. Se analizan las relaciones de ámbito más familiar como el matrimonia, pero también aquellas propias de las organizaciones. En este sentido son dos los aspectos que me han resultado especialmente atractivos y que se enmarcan dentro de la competencia emocional en el ámbito laboral:

Los componentes de la inteligencia social:

  • Organización de grupos.
  • Negociación de soluciones.
  • Conexiones personales: dominio del arte de las relaciones.
  • Análisis de las relaciones: detectar e intuir los motivos e intereses de las personas.

El feedback, el intercambio de información como vía para saber si se está haciendo bien el trabajo. Una de las herramientas más eficaces del feedback es la crítica, que para ser constructiva y provechosa debe realizarse:

  • De forma concreta: decir exactamente cuál es el problema.
  • Ofreciendo soluciones.
  • De manera directa: en privado y cara a cara.
  • De forma sensible: de nuevo la empatía.

Por último, se aborda cómo educar en las habilidades emocionales y cuáles han sido los resultados de los proyectos pioneros que han tenido en cuenta tales habilidades. Se trata de actuaciones muy aisladas y que, desde mi punto de vista, costará que se integren en los sistemas convencionales de educación.

Un libro que nos abre los ojos para entender por qué nos comportamos como lo hacemos, e incluso por qué somos y actuamos como lo hacemos. El autor habla de pautas para abordar los sentimientos y reconducirlos de una manera más positiva de tal manera que mejoren el rendimiento y el bienestar, pero soy un poco escéptico sobre que eso se pueda conseguir sin la ayuda de un profesional. Y es que como digo, no es un libro de autoayuda.

Por cierto, el autor ha abordado el ámbito de la inteligencia emocional en las organizaciones de forma más específica en otros libros que no estaría mal consultar.