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Focus de Daniel Goleman

focus fondo TRADE pantone 137 Y 506 OK.inddEste libro abunda en algunos de los conceptos recogidos en el superventas Inteligencia Emocional del mismo autor. El sugestivo subtítulo (desarrollar la atención para alcanzar la excelencia) nos da una idea relativamente clara del asunto de partida: la distracción y su importancia en la calidad de nuestro desempeño, ya sea en el ámbito profesional, deportivo, familiar… Y este no es un asunto menor en nuestra sociedad, donde se multiplican las distracciones e interferencias sean del tipo que sean.
En este sentido, la primera parte del libro aborda la atención desde el prisma científico y del comportamiento del cerebro. Y desde ahí se introducen conceptos como la conciencia abierta, que nos permite disfrutar del momento, frente a la reactividad emocional, que nos hace quedarnos atrapados en detalles irritantes. ¡Cuántas veces perdemos el hilo de lo que estamos haciendo porque no nos podemos quitar de la cabeza aquella discusión, o aquel comentario, o aquella mala cara…!
El libro gira en torno al concepto de la autoconciencia (el conocimiento de uno mismo), una suerte de brújula interna que nos permite estar alineados con nuestros valores y enfocarnos (de ahí el título) en la consecución de objetivos. Solo desde este conocimiento podremos, según el autor, practicar el autocontrol que, entre otras cosas, consiste en demorar las gratificaciones, gestionar los impulsos, autorregularse emocionalmente o planificar. Con el dominio de la conciencia de uno mismo y su control podremos gestionar nuestra voluntad, que en definitiva, es la que nos permite mantener nuestra atención y centrarnos, por encima de impulsos, hábitos o deseos.
¿Cuál es la propuesta para alcanzar la excelencia? Desde luego, para un gran nivel de desempeño es necesario mucho tiempo de práctica (se hace mención a la regla de las 10.000 horas), pero acompañada de la concentración (atención plena) así como el apoyo de un maestro o entrenador. Por mucho tiempo que dediquemos, por ejemplo, a mejorar nuestra marca en natación, poco avanzaremos si no nos concentramos en nuestro estilo y no recibimos el feedback de nadie sobre nuestro desempeño.
Para mejorar y trabajar la atención el autor propone la práctica de la meditación, y en concreto, algo que ahora está muy en boga, el mindfulness como una “herramienta orgánica de enseñar habilidades de concentración”. A grandes rasgos, este es un adiestramiento mental que nos permite desarrollar la capacidad de centrarnos y romper con la cadena de pensamientos y diálogos internos que tanto nos pueden irritar y desviar.
Se tratan otros temas como las características del líder enfocado, sobre todo en el ámbito de las organizaciones, que debe gozar de una visión amplia o sistémica para orientar al equipo y de la empatía necesaria para gestionarlo. También se aborda la ecología, que desde mi punto de vista queda un poco fuera de lugar en el libro.
En definitiva, estamos ante una obra de corte científico (los estudios mencionados, las referencias y bibliografía son muy numerosos) que presenta de forma amena el asunto de la atención en nuestros días. No es un libro de autoayuda ni una guía práctica para la meditación. Se puede considerar como una sólida herramienta de introducción en la materia.

“Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman

Inteligencia Emocional (Daniel Goleman)

Creo que no es necesario que a estas alturas descubra “Inteligencia Emocional”, ni mucho menos a Daniel Goleman y la labor divulgativa realizada a lo largo de los años desde The New York Times, pero no está mal recordar y poner en valor el contenido de esta obra mayor de la psicología. Además, creo que aborda aspectos muy interesantes para la gestión de la empresa, donde los sentimientos de uno mismo y su interacción con los de los demás son tan importantes y tan vitales. A fin de cuentas, y como se menciona al comienzo, los CEO (y yo añadiría que no solo los CEO) son contratados por su capacidad intelectual y experiencia comercial, pero despedidos por su falta de inteligencia emocional.

En primer lugar, habría que dejar claro que este no es un libro de autoayuda, sino que se trata de una obra científica que desgrana lo que esta técnica ha descubierto con los años, y lo que nos puede aportar.  Según el autor, la inteligencia emocional se compone de cinco competencias personales principales:

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  • El conocimiento de las propias emociones: conocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece.
  • La capacidad de controlar las emociones: poder demorar la gratificación en busca de un objetivo. Reprimir los impulsos al servicio de un objetivo.
  • La capacidad de motivarse uno mismo: ligado a sentimientos como el entusiasmo, la perseverancia y la confianza.
  • El reconocimiento de las emociones ajenas: empatía.
  • El control de las relaciones: habilidades interpersonales.

Desde este marco de referencia el libro va abordando los diversos aspectos que intervienen y afectan al desarrollo y conocimiento de las habilidades emocionales y sociales.

La primera parte del libro tiene un carácter más fisiológico, y repara en el funcionamiento del cerebro y sus componentes: cómo se desata la emoción frente al pensamiento. Seguidamente se tratan con profusión las emociones en sí, analizando el origen y control de las más básicas tales como el enfado, la preocupación o la tristeza. Y esto es muy interesante, porque conociendo los desencadenantes de nuestros sentimientos damos el primer paso para trabajar sobre su modelización.

Más adelante se aborda el optimismo, como fuente de expectativa de que las cosas irán bien a pesar de los contratiempos y la frustración. No es menor el asunto, porque el optimismo es un elemento tractor de la actitud: la creencia de que uno tiene el control de los acontecimientos de su vida y puede hacer frente a medida que aparecen.

Las relaciones interpersonales es el siguiente aspecto tratado en el libro. Se analizan las relaciones de ámbito más familiar como el matrimonia, pero también aquellas propias de las organizaciones. En este sentido son dos los aspectos que me han resultado especialmente atractivos y que se enmarcan dentro de la competencia emocional en el ámbito laboral:

Los componentes de la inteligencia social:

  • Organización de grupos.
  • Negociación de soluciones.
  • Conexiones personales: dominio del arte de las relaciones.
  • Análisis de las relaciones: detectar e intuir los motivos e intereses de las personas.

El feedback, el intercambio de información como vía para saber si se está haciendo bien el trabajo. Una de las herramientas más eficaces del feedback es la crítica, que para ser constructiva y provechosa debe realizarse:

  • De forma concreta: decir exactamente cuál es el problema.
  • Ofreciendo soluciones.
  • De manera directa: en privado y cara a cara.
  • De forma sensible: de nuevo la empatía.

Por último, se aborda cómo educar en las habilidades emocionales y cuáles han sido los resultados de los proyectos pioneros que han tenido en cuenta tales habilidades. Se trata de actuaciones muy aisladas y que, desde mi punto de vista, costará que se integren en los sistemas convencionales de educación.

Un libro que nos abre los ojos para entender por qué nos comportamos como lo hacemos, e incluso por qué somos y actuamos como lo hacemos. El autor habla de pautas para abordar los sentimientos y reconducirlos de una manera más positiva de tal manera que mejoren el rendimiento y el bienestar, pero soy un poco escéptico sobre que eso se pueda conseguir sin la ayuda de un profesional. Y es que como digo, no es un libro de autoayuda.

Por cierto, el autor ha abordado el ámbito de la inteligencia emocional en las organizaciones de forma más específica en otros libros que no estaría mal consultar.