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Fintech: ¿Cómo pueden impactar en la gestión financiera de la empresa?

En primer lugar, he de reconocer mi desconocimiento sobre este término, cada  vez más presente en los medios, foros o redes sociales, así como que he tenido que investigar un poco para aclararme, y separar el trigo de la paja. No tengo duda de que hay cierta efervescencia al respecto, pero también creo que de una manera incipiente se están fraguando cambios en todo aquello relacionado con  ciertos ámbitos de la gestión bancaria y las transacciones económicas y contractuales entre empresas.

Se denomina como Fintech a aquellas empresas con base tecnológica que la aplican y desarrollan para dar servicios y soluciones en el ámbito financiero. Sé que dicho así suena muy genérico, pero lo cierto es que el espectro de iniciativas que se incluyen dentro de este concepto es muy amplio. Muchas empresas de nueva creación están aplicando todo el potencial de la tecnología actual para competir en mercados tradicionalmente restringidos a los bancos. Podemos encontrar empresas no bancarias ofreciendo servicios de pago entre empresas o particulares, préstamos, operaciones con divisas, optimización de posiciones de tesorería… y así hasta una infinidad de servicios, generalmente en plataformas digitales, ofrecidos de una manera más inmediata, eficiente y económica.

Estas empresas nuevas se están caracterizando por ofertar productos de nicho, por su agilidad para adaptarse a eventuales cambios del mercado, y por tener una estructura de costes reducida. En definitiva, todo lo contrario a cómo trabaja la banca convencional. De hecho, no es de extrañar que los bancos se hayan asustado y se hayan lanzado a una carrera para desarrollar y comprar Fintech. (Un pequeño inciso: hay rumores de que alguna de las grandes tecnológicas pudieran entrar, aún más, de lleno en el negocio bancario, lo que podría ser toda una revolución en el sector.)

Hay un inconveniente que, sin duda alguna, estas nuevas entidades tendrán que superar: la confianza. A pesar de todo lo que ha llovido y sus muchos vicios, seguimos considerando a los bancos como entidades seguras y solventes y miramos con recelo estas iniciativas. Esto está cambiando, pero de momento puede ser una seria barrera de entrada.

Creo que  después de una fase de estabilización, fusiones y adquisiciones bancarias quedará un ramillete de compañías que diputarán a los bancos parte de la tarta. Los gestores financieros en las empresas tendrán (ya tienen) nuevas opciones más allá de los bancos para realizar cierta operativa de una manera más rápida y asequible. No significará dejar de trabajar con los bancos, pero sí dejar de hacerlo para algunas cosas que nunca hubiéramos pensado hacer de otra forma o por otra vía. Quizás ahora otro operador nos gestione las transferencias internacionales de una manera más barata, quizás consigamos mejores tipos de cambio con otro intermediario, quizás la financiación venga de otra fuente… toca tener los ojos bien abiertos.

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