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Cash is cash, and the other is accounting (en castellano; 1 de 2)

dineroIntroducción

El título que he dado a este artículo hace mención a un comentario que una vez escuché al profesor Ángel Muñoz Merchante, y que por sí mismo representa la finalidad de la información financiera. Si bien es cierto que la información contable que elaboran las empresas está compuesta por varios estados financieros, no menos cierto es, que tradicionalmente se presta más atención a unos de esos estados y parte de su contenido, frente a otros. De hecho, hay algunas magnitudes que son representadas hasta la saciedad, como las Ventas, el Beneficio o el Ebitda. Y es lógico que así sea porque se trata de importantes indicadores del estado y evolución financiera de una organización, pero otras magnitudes, las que reflejan la tesorería como el flujo de efectivo, a pesar de su relevancia y la información que proporcionan (o al menos, así lo creo yo) tienen una difusión bastante más modesta e incluso nula. Alguien podrá decir que la información relativa al efectivo, al igual que el resto de partidas, viene recogida en los estados financieros. De acuerdo. Pero cuando las empresas, e incluso los usuarios de la información financiera, ofrecen y buscan grandes números me temo que prestan poca atención al efectivo y a cómo varía.

En la docencia con frecuencia se recurre a ejemplos reales para explicar los conceptos contables. En este sentido, y a la hora de abordar la transcendencia del efectivo y del estudio de su variación, se suelen mencionar casos muy representativos de empresas[1] que mostraron unos datos de Ventas, Beneficio o Ebitda sustancialmente superiores a los del ejercicio anterior, pero que por el contrario tuvieron un flujo de efectivo muy negativo. Como es de suponer, los emisores de la información financiera no hicieron mención al movimiento negativo de efectivo y su origen, pero tampoco los  receptores de dicha información repararon en ello. Es algo que no nos podemos permitir. Si de veras queremos analizar con cierta rigurosidad el estado y comportamiento de una entidad, deberemos estudiar no solo algunas magnitudes, sino un abanico amplio que nos permita emitir una opinión veraz. A fin de cuentas las empresas tienen una forma poliédrica y si siempre miramos el mismo lado, estaremos obviando el resto. En este sentido, los medios de comunicación especializados juegan un papel transcendente, pues no pueden pasar por ser meras correas de transmisión de las notas de prensa, sino que deben abordar los datos de forma crítica.

Análisis nacional: empresas del Ibex 35

Para argumentar mi planteamiento he realizado un pequeño ejercicio de análisis sobre la información financiera facilitada por seis de las empresas con mayor capitalización[2] bursátil del Ibex 35.  No he consultado toda la información emitida por las empresas, sino que he acotado el ámbito de estudio a las noticias (nota de prensa) y presentaciones a analistas e inversores, porque entiendo que estas son las comunicaciones que se transmiten con mayor rapidez y que mayor impacto generan, especialmente en los medios. En definitiva, es lo que las empresas quieren resaltar. Por otro lado, he limitado el marco temporal a las comunicaciones generadas entre noviembre de 2012 y febrero de 2013 ambos incluidos. De esta manera, la información analizada hace referencia a los resultados de los nueve primeros meses de 2012 o todo el ejercicio, dependiendo de la empresa.

Si dejamos de lado los indicadores específicos de cada sector, como es el caso del core capital en las entidades financieras, la primera impresión es la heterogeneidad en la información y en el formato en que se representa. Aún así, se observa que algunos índices tienen más presencia. Es el caso del Ebitda al cual hacen referencia todas las empresas, salvo las del sector financiero y Telefónica. Esta última se decanta por representar el inusual Oibda como variante operativa de la anterior magnitud, y la banca opta directamente por mencionar el margen bruto. Las otras magnitudes difundidas de forma generalizada son el resultado bruto y neto, la cifra de ventas y menciones al estado y evolución de la liquidez.

Sin embargo, y esta es la principal conclusión, solo dos entidades mencionan el movimiento de efectivo. Sí, han leído bien, solo dos. Es el caso de Iberdrola y Telefónica, que se acercan a la variación de efectivo por medio del flujo de caja de las operaciones. Sin llegar a recoger el contenido de un estado de flujos de efectivo completo que nos permitiera analizar el origen y destino de los fondos, por lo menos se hace mención a la principal magnitud que lo compone. No obstante, creo que el ejercicio debe llegar hasta representar el impacto de la variación de las inversiones y concluir en el flujo libre de caja (free cash flow, recuerden), que en definitiva, es el importe que quedará para retribuir tanto a los recursos ajenos como a los propios.  Pero parece ser que esto las empresas no lo quieren reflejar, y lo que es peor, los usuarios no lo demandan. ¿Es que acaso no es importante saber la capacidad que una empresa tiene de generar dinero, o su habilidad para convertir los ingresos en cobros? Que cada uno reflexione y responda.

(Continuará…).


[1] Enron y WorldCom son referentes muy claros.

[2] Realizo la selección en base a la capitalización a 08-03-2013. Las empresas escogidas son: Inditex, Santander, Telefónica, BBVA, Iberdrola y Repsol.


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